Archivo para junio 2011
Apple y Shaquille O’Neal: hago lo que quiero, cuando quiero y donde quiero
Comentaba con mis compañeros de MBA la presentación central de Apple en la WWDC de la semana pasada. Resumiendo: Mac OS X Lion, iOS 5 y iCloud. ¿Novedades tecnológicas? Pocas. ¿Capacidad para marcar tendencia tecnológica? Mucha, como viene siendo tradición en los últimos años. Vaya por delante que no uso ninguno de los productos Apple ni sus servicios.
Pero no es necesario ser un fanboy de Apple para rendirse a la evidencia: sólo Apple tiene la capacidad para coger una tecnología ya existente, incorporarla a sus productos y servicios y convertirla inmediatamente en tendencia. Smartphones, tablets y, ahora, cloud “lo petan”, en gran medida, gracias a Apple. ¿Qué pasó con Flash y los netbooks a los que Apple puso la cruz? ¿Y qué hay de la tecnología NFC? ¿Está herida de muerte si Apple no la incorpora en el iPhone 5? ¿Y qué va a pasar con los desarrolladores de apps como WhatsApp o Instapaper?
Sólo se me ocurren las siguientes frases para responder a todas estas preguntas:
- En el mundo de la tecnología, Apple decide lo que está in y lo que está out.
- Respecto de cuando adoptar una tecnología, y citando a Tolkien, “un mago nunca llega tarde, Frodo Bolsón. Ni pronto. Llega exactamente cuando se lo propone“.
- En el mundo de las apps para iPhone y iPad, lo que Apple te da, Apple te lo quita.
- Y así, en general, y citando a Andrés Montés cuando hablaba sobre Shaquille O’Neal: “hago lo que quiero, cuando quiero y donde quiero“.
Posdata: Shaq se retiró del baloncesto hace poco más de una semana de una forma muy digna, ¿debería Steve Jobs tomar ejemplo?
El moonwalk del emprendimiento
Llevaba algunos días dándole vueltas a este tema y una discusión sobre innovación en el curso de estrategia del MBA me ha venido como anillo al dedo para profundizar y escribir sobre él.
El moonwalk del emprendimiento
El “Moonwalk del emprendimiento“, que podríamos llamar también “De aquellos inconformismos vienen estos emprendimientos“, son 4 sencillos pasos que nos llevan a emprender. Lo llamo moonwalk por aquello de empezar en un punto destino, el emprendimiento, para ir retrocediendo hasta un punto origen, el inconformismo, pasando por la innovación y la creatividad.
Emprendimiento
Últimamente se habla mucho de emprendimiento, emprendizaje y emprendedores: hasta los políticos hablan sobre ello, o al menos lo hacían hace unas semanas, en plena campaña electoral
¿Pero qué es emprender? Nos dice la Real Academia Española que emprender es “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro“. En dos palabras: acción + dificultad. Acción porque si no se llevan a cabo, las ideas no valen absolutamente nada. Y dificultad porque implica romperse un poco la cabeza (en sentido figurado y, en ocasiones, también en sentido literal).
Innovación
Innovar, es decir, introducir novedades en un producto, servicio o proceso, implica devanarnos los sesos… o no. No toda innovación requiere crear algo de la nada: tengamos siempre en mente el “don’t innovate, fusilate“. Además, esta innovación no tiene por qué implicar un avance tecnológico: puede consistir en una sencilla sonrisa y un cordial buenos días cuando un cliente entra en nuestra tienda (os aseguro que así de sencillo resulta innovar en una provincia vasca cuyo nombre empieza por g y termina por a). “El potencial de diferenciación de cualquier producto o servicio sólo está limitado por las fronteras de la imaginación“, que diría Robert M. Grant. Antes de saltar al siguiente paso, repitamos:
- Innovación como tarea diaria y a todos los niveles de la empresa y de la vida.
- Innovación como única ventaja competitiva sostenible a largo plazo.
Creatividad
Nuestra amiga la creatividad es la que nos va a permitir introducir innovaciones en nuestros productos, servicios y procesos. Y esto en muchas empresas se olvida, a veces de forma inconsciente, y otras veces de forma consciente, quedando la creatividad debajo de un montón de tareas mucho más urgentes pero muchísimo menos importantes. Cualquiera de nosotros puede ser creativo: no es necesario llevar gafas de pasta ni calzar Mac (y ya me perdonaréis el topicazo). Sólo hace falta dejar volar la imaginación y no tener miedo a proponer cualquier idea que se nos pase por la cabeza, por muy extravagante que parezca: “there is no such thing as a bad idea“. Y he aquí el gran problema: en muchos países, empezando por el colegio y siguiendo por la empresa, se arranca de cuajo cualquier atisbo de creatividad o, en el mejor de los casos, se merma considerablemente. Y esta falta de “educación para la creatividad” supone la ruina a largo plazo para un país. No sé si me seguís.
Inconformismo
No existe terreno mejor abonado para la creatividad que el inconformismo. “True entrepreneurs think there is something wrong in the world and want to fix it” comentaba el otro día Sean Parker (le conoceréis por la interpretación que de él hace Justin Timberlake en “la película sobre Facebook“). Si sois inconformistas, sabéis perfectamente a qué se refiere el compañero Sean:
- Si consideráis que algo se está haciendo mal, allá estáis vosotros para ver cómo se puede arreglar.
- Si creéis que algo, sin estar mal e incluso estando bien, se puede mejorar, ahí que os vais de cabeza a dar feedback y sugerencias.
Eso sí, sin llegar a obsesionarse, teniendo siempre en mente que la perfección no existe y que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Y así como del inconformismo brota la creatividad, no hay mejor tiempo para el inconformismo que las crisis. Porque cuando las cosas van bien en la empresa (y en la vida en general), tendemos a la autocomplacencia y a conformarnos con las cosas tal y como son y nos vienen. Pero cuando vienen mal dadas nos volvemos inconformistas y llegamos incluso a indignarnos. Doble guiño.
Resumiendo
Si ponemos los pasos anteriores en orden cronológico tenemos, a ritmo de Chikilicuatre: Uno, ¡el inconformismo! Dos, ¡la creatividad! Tres, ¡la innovación! Cuatro, ¡el emprendimiento! Ahora que han quedado claros los pasos, ¡a practicar! Y recordad, estos pasos hay que repetirlos a diario tanto si tenéis vuestra propia empresa, como si sois empleados por cuenta ajena, funcionarios, autónomos, freelance, políticos o si lleváis adelante un proyecto de familia
Keep always moonwalking!